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Mejorar la salud mental en el trabajo, en 5 pasos

Incluso antes de COVID-19, la salud mental de los empleados ya era una prioridad de muchas empresas, por su profundo impacto en el rendimiento laboral y resultados. Pero, igual que otros aspectos del bienestar personal, no siempre recibían la atención necesaria, teniendo en cuenta su complejidad y alcance.

La salud mental se relaciona muy estrechamente con el estrés laboral, un aspecto que en los últimos meses se ha vuelto a poner a prueba muy seriamente.  Se estima que 3 de cada 4 adultos se siente estresado ​​habitualmente, como recoge el informe “Stress in America 2020” de la Asociación Estadounidense de Psicología.

Los empleados están agotados y mencionan múltiples factores, incluida la falta de límites entre vida profesional y personal, incertidumbre sobre su futuro, temor a perder incluso el puesto de trabajo, como consecuencia de la pandemia… La conclusión es que la situación ha empeorado muy rápido en el último año.

Su efecto sobre las compañías estadounidenses se valora en casi 300.000 millones al año, como recoge el Instituto Nacional del Estrés, lo que obliga a tomar una serie de medidas para minimizar este impacto. Hay cinco básicas:

  1. Evaluar la situación

Nadie puede mejorar lo que no conoce. Es necesario hacer un análisis inicial de la situación de partida, antes de poner en marcha cualquier plan de mejora. La escucha permanente y el análisis de los datos, de absentismo, enfermedad y otras bajas, debe ser el primer paso. También hacer encuestas informales sobre el ambiente laboral, relaciones profesionales y estado de ánimo general del empleado.

  1. Liderar con empatía

La empatía es una cualidad personal que ayuda a cualquier profesional a desempeñar su labor. Los directivos deben ser los primeros en practicarla. Hay muchos ejemplos de compañías que han puesto en práctica programas de reducción del stress laboral, tanto lúdicos, como económicos o formativos, relacionados con las habilidades que cada empleado elije libremente desarrollar, así como otros de reconocimiento y felicitación pública.

  1. Crear cultura corporativa

Más allá de la solidez de un programa de salud laboral, si no es interiorizado por la plantilla, de nada sirve. Para que funcione, debe ser parte de la cultura de la empresa, permear desde los mensajes de los directivos a los planes de nuevas contrataciones, formación y liderazgo. Tiene que ser un aspecto principal de la compañía y ser compartido por todos sus miembros

  1. Formar en salud mental

Muchas personas no conocen ni entienden los síntomas del estrés laboral y destinan fuertes sumas de dinero de su bolsillo a mejorar su salud mental, sin consultarlo con sus empresas. Primero, hay condicionantes personales, de discreción, vergüenza o simple desconocimiento de cómo utilizar la asistencia del empleador. Tampoco tienen muy claros sus beneficios, por lo que los consejos anteriores son más que necesarios para crear una estrategia holística de salud mental en la empresa. De hecho, ya existen herramientas digitales que permiten lograrlo.

  1. Medir su eficacia

Como cualquier otra estrategia corporativa, también ésta debe monitorizarse y analizar sus resultados continuamente. Para ello, hay que generar métricas de la efectividad de los programas de salud mental que se pongan en marcha. Los propios psicólogos y especialistas en salud mental han desarrollado herramientas para medir la evolución del estado de salud general de la plantilla y, en concreto, de su salud mental.