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El “viejo desarrollador” vuelve por sus fueros

Llevaban años apartados de la actualidad mediática. Lo que siempre había sido un valor, la experiencia, comenzaba a ser demasiada. En la meca del software, Silicon Valley, el lema desarrollador de software con experiencia comenzaba a ser un lastre. Sin embargo, esta época tan extraña y afectada por desgracias, naturales o no, ha fomentado la vuelta de muchos coetáneos de Steve Jobs, por la vía de la no presencialidad.

Ha sido, por eso, una vuelta online, pero que también se ha notado en las nóminas de las empresas con nuevas contrataciones de perfiles experimentados, independientemente de su edad, puede ser cualquiera.

El talento, como se ha vuelto a demostrar en la asistencia sanitaria, también reside en veteranos que últimamente estaban casi desclasificados. Esto es especialmente acusado en el mundo del software y los desarrolladores de aplicaciones, por ejemplo; quedan rápidamente superados por el altísimo ritmo de evolución que marcan los laboratorios.

“Muchos técnicos se quedan atrás, especialmente cuando se trata de roles tecnológicos que cambian tan rápido y muy pocas organizaciones involucran a esta bolsa demográfica de talento”, como subraya Jamie Kohn, consultor de tecnologías citado en Tech Republic.

Esta práctica activa coincide con una mentalidad compartida en muchas organizaciones de que la edad no importa y el valor reside en el conocimiento. Además, su precio de mercado es más que competitivo, lo que también ofrece una oportunidad económica.

De hecho, este tipo de perfiles apenas representa el 25% de las ofertas laborales al uso, cuando el profesional medio ronda los 38 años, en comparación con los 43 años de los trabajadores no tecnológicos.

Lo cierto es que esta barrera, que no es nueva, en el mundo del software parece que comienza a derribarse, aunque las decisiones de contratación en este mundo siguen muy decantadas hacia los Millennials”, según Paul Rubenstein, director oficial de personal en Visier.

Por eso, los expertos recomiendan a las empresas conocer la media de edad de su plantilla, incorporar el mejor talento, independientemente de su DNI, y reducir el riesgo de discriminación por edad. La discriminación positiva también puede ayudar, fijando la llamada regla Rooney en los equipos de trabajo o en puestos con menor diversidad generacional; es decir, considerar al menos un candidato de mayor edad que permita “crear un equipo más diverso”.

En general, los desarrolladores de software están muy demandados en nuestros días y se ha acentuado en los últimos dos años, en un mercado de trabajo a la baja por la pandemia y en el que la generalización del teletrabajo derriba otras barreras físicas, importantes para las personas de mayor edad. También, sus habilidades sociales resultan muy útiles también en estos días; saben cómo trabajar y cómo hacerlo en grupo, desarrollando muchas competencias a lo largo de sus carreras.

En resumen, desarrollar código no es cuestión de edad.