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Alerta de riesgo en Latinoamérica

Latinoamérica sigue padeciendo los estragos de la pandemia global, con tasas de mortalidad más altas y una recesión económica más pronunciada que en el resto del planeta. Su reto inmediato pasa por acelerar la distribución de vacunas y restablecer la actividad económica. Pero, está claro que la pandemia dejará importantes cicatrices en forma de menores inversiones y empleo para la población.

Incluso, algunos observadores ya han detectado riesgos políticos que se vislumbran en el horizonte, como la unidad de investigaciones del The Economist. En un profundo informe al respecto, sus especialistas subrayan la cada vez mayor distancia entre la clase política y los ciudadanos. Adelantan también que las previsibles dificultades macroeconómicas se traducirán en breve en una mayor presión fiscal, con su negativo impacto sobre el mercado de trabajo.

The Economist Intelligence Unit ha identificado y evaluado los riesgos comerciales de diez áreas políticas clave, en 180 países de todo el mundo, y concluye que la pandemia plantea riesgos evidentes, tanto para el entorno de seguridad como para la estabilidad política, llegando a decir que las debilidades propias de la zona restan capacidad a los gobiernos para abordar los grandes cambios estructurales pendientes.

Además, se siguen registrando altos niveles de delitos violentos, organizados y con frecuencia relacionados con las drogas, algo que también ha empeorado en los últimos meses. El entorno post-COVID no será diferente, alertan en sus conclusiones, y esperan un claro aumento del crimen organizado y, en especial, de delitos cibernéticos.

Este profundo descontento con los líderes políticos plantea otro importante riesgo, en forma de grupos de oposición populistas que podrían llegar al poder en breve y provocar un deterioro significativo de los negocios, viene a concluir este análisis que recuerda los procesos electorales que se celebrarán este año en países importantes de la zona, como Ecuador, Perú y Chile, y otros comicios en mercados regionales clave, como México y Argentina.

Sobre esto, los analistas detectan la cada vez mayor indiferencia frente a la política de la mayoría, junto a peticiones de que sea mayor el papel del estado (al menos mientras continúa la pandemia), y una preferencia creciente por soluciones políticas populistas, entre un amplio espectro de la población.

En diversos grados, muchos gobiernos de la zona han implementado una combinación de desgravaciones fiscales, medidas de gasto (incluidas, de manera más eficaz, transferencias directas de efectivo) y garantías de préstamos para tratar de proteger a las empresas y las personas de los efectos de la pandemia.

El problema para estos planes es la falta de tiempo para que fructifiquen en resultados, ante la agenda electoral, y el alto riesgo de que aumente la volatilidad del tipo de cambio y vuelva la inflación, lo que complicaría el entorno económico y aumentaría el riesgo financiero.

En la actualidad, los bancos de América Latina parecen muy líquidos y los indicadores de prudencia los adecuados, pero las medidas de emergencia llegarán a término y existe un riesgo significativo de que el deterioro sea mucho mayor.

En cuanto a las áreas clave de posibles riesgos, el analista observa la política fiscal, del mercado laboral y de las infraestructuras, como las principales. También existe, en algunos mercados (como México), un riesgo creciente de intentos del gobierno para disminuir los poderes de los reguladores independientes, promoviendo las empresas estatales frente a las del sector privado, concluye el mismo informe.