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Skunk Works, la innovación por canales no convencionales

El mundo de la innovación se mueve a velocidad de vértigo, pero en ocasiones recurre a fórmulas de organización clásicas. Es el caso de los equipos Skunk Works, pequeño grupo de personas que trabaja en un proyecto puntual que debe completarse en tiempo récord.

 

El término fue introducido por primera vez durante la Segunda Guerra Mundial por ingenieros de Lockheed Corporation, ahora Lockheed Martin, que recibieron el encargo de construir rápidamente un avión de combate para el gobierno de Estados Unidos. Como iniciativa de alta velocidad, su gestión era de lo más pragmática, sin pirámides de autoridad ni nada parecido.

Sus tres principios básicos eran muy simples; es más importante escuchar que hablar, una decisión equivocada a tiempo es mejor que no tomar decisiones y hay que resolver los problemas con valentía, para que nunca vuelvan a surgir.

Aunque se ha especulado que el nombre (Skunk: mofeta) respondía al mal olor que desprendían los trabajadores de la aeronáutica de ese momento, con exceso de trabajo y mala higiene personal, en realidad, se trataba de un juego de palabras inspirado en una tira cómica de aquella época.

En nuestros días, un proyecto SkunkWorks es una iniciativa innovadora, que involucra a un pequeño grupo de personas, fuera de los canales habituales del I+D de la organización, que trabaja rápido para ofrecer resultados lo antes posible.

También suele extenderse a la filosofía de gestión que hay detrás y que se caracteriza por su dinamismo. Con el tiempo, muchos sectores han abordado este tipo de planteamientos para realizar sus proyectos más innovadores, con la mayor discreción posible.

Pero también se caracterizan por su enfoque disruptivo, centrado en resultados exponenciales y no incrementales, frente a las estrategias corporativas más convencionales.

Así, los proyectos modernos de Skunk Works a menudo se llevan a cabo sin contratos oficiales y con equipos cuidadosamente seleccionados, con los mejores especialistas dentro de una organización, y al margen de los controles corporativos. También suelen operar con recursos limitados y con presupuestos reducidos, similar en algunos aspectos a las startups actuales.

Algunos ejemplos recientes de proyectos Skunk Works incluyen el laboratorio semisecreto de Google X, fundado en 2010 por el gigante de las búsquedas, o el laboratorio que Steve Jobs formó para desarrollar el primer Macintosh. Este último era un grupo de unas 50 personas que trabajaba detrás del restaurante Good Earth, en Cupertino, California.