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Predicciones IT para una década: las personas primero

¿Cuáles serán los principales retos de la década para los CIO? ¿Aprendizaje automático, seguridad IT, Big Data, Internet de las cosas, robótica o algo totalmente nuevo en lo que nadie ha reparado aún? Cualquier predicción es incierta, claro. La empresa moderna vive el día a día como nunca antes en la historia. La rapidez de los cambios, la sensación de incertidumbre que muchas veces provoca y la necesidad de centrarse en el negocio son imponderables a tener en cuenta. Lo único seguro es que las personas serán cruciales en esta nueva época post 2020.

 

Lo que parece que empieza a ser una opinión mayoritaria es que la tecnología no reemplazará a los seres humanos en esta década. Al final, esta duda es tan antigua como las propias TI, pero el consenso parece encontrarse en el punto medio. Es decir, parece claro que la inteligencia artificial, la automatización de procesos o los vehículos autónomos pueden destruir empleo, pero este también se creará en otras áreas nuevas que irán surgiendo al mismo tiempo.

Sólo pensar en programadores e ingenieros informáticos escribiendo miles de líneas de código o nuevos algoritmos nos transporta a otro tipo de empleos, si se quiere mucho más sofisticados, pero igualmente necesarios para que el mundo siga girando.

Por hacer paralelismos, ya ha quedado demostrado que los teléfonos inteligentes han generado más industria y empleos de los que ha eliminado desde su creación, generando nuevas oportunidades para desarrollar aplicaciones de navegación, ocio o contenidos que han sido diseñados por personas.

En cuanto a otras innovaciones, como la inteligencia artificial o la robótica, aún se encuentran lejos de desplazar la presencia humana. Genera desconfianza, de hecho, un mundo regido por bots, al final máquinas que pueden encargarse de ciertas tareas tediosas, pesadas o peligrosas para los humanos, pero nunca sustituirlos completamente.

Pensemos en posibles ataques contra estas máquinas, que puedan ser controladas por delincuentes y causar daños a instalaciones o, incluso, personas. En la próxima década deberá avanzarse en aspectos legales alrededor de estas tecnologías, el análisis de sus riesgos y el potencial uso indebido de las mismas.

Lo mismo seguirá ocurriendo con la privacidad de los datos y su uso externo, como ya ha comenzado a regular la Unión Europea, con el Reglamento General de Protección de datos (GDPR). Pero este mecanismo de supervisión no existe en otras partes del planeta, lo que podría ir cambiando en los próximos años.

También las tecnologías 5G llegarán en la nueva década para impulsar proyectos de conectividad, como IoT y diferentes servicios digitales de nueva generación. Aunque su despliegue sigue siendo lento.

La ciberseguridad seguirá siendo un tema capital y tendrá repercusiones en forma de fusiones y adquisiciones de compañías. Además, se basará cada vez más en la nube, con auditorías previas y muy completas de las infraestructuras Cloud, antes de tomar una decisión.

La biometría, por su parte, puede convertirse en la principal alternativa de gestión de identidad y accesos, aunque esta área puede escaparse de su control en poco tiempo, al pasar de estar los empleados conectados a servidores centrales y propietarios para utilizar puertas de acceso en la nube.

La posibilidad de que cualquiera pueda robar información biométrica es mucho más grave que cualquier contraseña conocida. Siempre podemos cambiar una tarjeta de crédito pirateada, pero ¿qué pasa si nos roban la imagen de nuestra cara?

Si se valoran las consecuencias de carácter sanitario, legal o penal que puede llegar a acarrear esta pérdida, muchos buscarán blindar especialmente este tipo de registros Por eso, los expertos coinciden en un elemento esencial para el próximo futuro: la constante investigación y desarrollo de estas áreas en la próxima década.

Como también reconocen que, más que en torno a las soluciones y arquitecturas tecnológicas, el futuro girará alrededor de las personas, de los expertos en IT, ciberseguridad y nuevas tecnologías, en su talento digital y en la capacidad de captarlo y mantenerlo más tiempo en las organizaciones. Esa puede ser la clave de los siguientes lustros para las tecnologías de la información y digitales.