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Ocho errores que atentan contra el “bienestar corporativo”

El bienestar de los empleados comienza a ser un aspecto crucial en la empresa moderna, espacio que debe promover la felicidad y salud de sus empleados. Los programas corporativos cada vez tienen más en cuenta este factor, por su impacto directo en los resultados de la empresa, pero también por fomentar la lealtad y el compromiso de todos los profesionales que la integran.

 

Pero tales beneficios no se materializan de forma mágica. De hecho, suelen ser habituales varios errores que pueden hacer descarrilar cualquier programa de este tipo:

  1. No personalizar el plan

Con frecuencia, se suele recurrir a la experiencia de otros para poner en marcha programas que vayan a favor de la salud de los empleados. La originalidad no es la norma y muchas veces se intentan adaptar las iniciativas de otros, con resultados mediocres. Una mínima consulta o encuesta entre los trabajadores puede ser un buen punto de partida para descubrir sus intereses, necesidades y prioridades. Incluso, darles voz para definir el “programa de felicidad” corporativo.

  1. Obviar los datos

La tecnología puede ser clave en este propósito y los datos que posee la organización su mejor alimento. De su análisis pueden surgir soluciones y, sobre todo, comprobar si los resultados de los planes están siendo positivos. Una plataforma que recoja comentarios puede ser muy útil como herramienta de autoevaluación del bienestar físico, psíquico y emocional de todos los miembros de la organización.

  1. No actualizar los planes

La información de partida en cualquier plan de este tipo debe actualizarse con frecuencia. No hay plataforma que ofrezca su máximo potencial si no es nutrida con datos recientes. Basta con pensar en la información sobre Covid-19 y en sus fluctuaciones constantes, para entender que éste es un aspecto elemental.

  1. Olvidarse del ejercicio físico

Uno de los grandes errores que muchos directivos cometen es fomentar una cultura wellness entre sus empleados, pero sugerirles que lo practiquen en su “tiempo libre”. Lo correcto sería fomentar descansos pagados para hacer ejercicio, a lo largo de la jornada, de una media hora a la semana, distribuida entre los cinco días laborales.

  1. Despreciar los canales más friendly

Una correcta comunicación es un elemento vital para el éxito de un plan de bienestar corporativo, y los empleados se comunican por canales concretos. Tenerlo en cuenta y no obviar su valor vale la pena.

  1. No formar adecuadamente

Los rastreadores de actividad, tipo fitbit, pueden ayudar a implantar planes de salud laboral, pero no todo el mundo sabe utilizarlos correctamente. No prestar atención a las diferencias entre empleado y no formarles adecuadamente es un error habitual. Hacer un seguimiento de ello y fomentar la sincronización y recarga de los dispositivos, por ejemplo, es la mejor alternativa.

  1. Despreciar el aspecto emociona

Una visión holística de la salud de los empleados debería incluir su estabilidad emocional. Con frecuencia, la sociedad penaliza la necesidad de contar con apoyo y los directivos de muchas empresas lo consideran una prueba de debilidad, por lo que no suelen respaldar los planes de mejora en este campo. Es otro error que puede paliarse con aptitud, el lenguaje correcto y herramientas de colaboración, formación y talleres que fomenten la creación de equipos, relaciones y comunidades.

  1. No involucrar a la alta dirección

Es uno de los fallos capitales; no lograr el respaldo total de los directivos, especialmente del CEO. Este apoyo no debe reducirse a una simple aprobación, sino a un compromiso claro. Ellos, los máximos responsables, también deben modelar su comportamiento emocional y fomentar prácticas saludables para todos sus empleados.