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El proyecto de nube pública europea debe arrancar cuanto antes

Lo acaba certificar un nuevo informe de la consultora Forrester; GAIA-X, el proyecto de nube europeo no tiene la agilidad suficiente para competir hoy con los gigantes norteamericanos. Es más, el carácter inclusivo de esta iniciativa que debería cobrar vida en muy pocos meses es, junto a la necesidad de que se mueva rápido en este entorno, las dos grandes cualidades del mismo. Este intento europeo de competir el reino de los gigantes  del Cloud público (AWS, Azure, Google e IBM, por citar a los más grandes), aún tiene que demostrar muchas cosas, si no quiere quedar en la irrelevancia, concluyen los analistas.

A medida que estos “cuatro grandes” siguen capitalizando este espacio, el proyecto de nube europeo no puede perder tiempo en mostrar sus valores para los CIOs locales, después del retraso que ya arrastra frente a los citados “hiperescaladores”. En este selecto grupo en el que también podrían incluirse algunos proveedores más, tipo Salesforce, SAP, o incluso Oracle, solo podría ganar terreno una alternativa puramente europea que ofreciera las ventajas de los actores globales, con una visión local.

De hecho, esta versión europea impulsada sobre todo por Francia y Alemania pretende crear un ecosistema de nube protegido por las leyes comunitarias, a la vez que crear un mercado de servicios en la nube, al que pueda sumarse cualquiera de los gigantes ya citados, eso sí, adaptando su operativa a la normativa europea.

Sería, en la letra del proyecto, lograr un ecosistema con estándares y certificaciones únicos que fomentaran el intercambio seguro de datos, entre empresas de dentro y fuera del espacio comunitario.

El análisis de Forrester no obstante, constata que los gigantes no europeos controlan este espacio desde hace años, con AWS, Microsoft Azure, Google Cloud o IBM Cloud como líderes, a gran distancia de los SAP y Oracle de turno, o Alibabá, la versión china.

Evitar la dependencia de proveedores transoceánicos es uno de los objetivos, especialmente en términos de privacidad que Europa respeta más, o de forma diferente, con su normativa GDPR, frente a la llamada Ley CLOUD (Ley de Aclaración del Uso Legal de Datos en el Extranjero), que permite a las autoridades estadounidenses exigir su acceso a datos alojados en proveedores de este país.

El proyecto GAIA-X fue presentado por el Comisario de la UE, Thierry Breton, a principios de año,  en lo que calificó como “tomar nuestro destino en nuestras propias manos“, y estaba previsto mostrar todo su potencial en el primer trimestre de 2021. La fecha límite se acerca, pero el proyecto aún no ha adelantado sus principales detalles, ni siquiera los relativos a estándares técnicos y casos de uso que pudieran enseñarse, o por ejemplo un tipo de certificación en cuanto a seguridad.

La organización, no obstante, ha anunciado más de 40 casos de uso y 150 ejemplos de empresas, institutos de investigación y asociaciones que están contribuyendo a esta iniciativa, con 22 empresas fundadoras, como Bosch, BMW o EDF, que han elogiado abiertamente el enfoque del proyecto, su transparencia y gobierno de los datos.

Más importante aún, GAIA-X parece haber encontrado la oportunidad adecuada en el espacio de alojamiento. En lugar de competir con los hiperescaladores extranjeros, la nube europea se centra en lo que Europa hace bien: estándares de transparencia y privacidad.

En lugar de crear una réplica de AWS, Azure o Google Cloud, está diseñado para casos de uso específicos que involucren datos altamente sensibles; por ejemplo, en industrias reguladas como salud, servicios financieros, fabricación, servicios públicos o energía.

De hecho, estos gigantes estadounidenses no han sido excluidos del proyecto europeo. Siempre que se comprometan con los principios de GAIA-X, Amazon, Google o Microsoft pueden suscribirse a la iniciativa. En otras palabras, la nube europea debe verse como un complemento hiperseguro de los proveedores de nube actuales, en lugar de cómo su competidor.

Eso sí,  tendría que hacerlo pronto y evolucionar rápidamente para convencer a los CIO de que la plataforma en la nube europea es de mayor calidad o seguridad que sus competidores, a la hora de manejar cargas de trabajo sensibles.