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El Manifiesto Agile

Entre el 11 y el 13 de febrero de 2001, en la estación de esquí The Lodge at Snowbird en las montañas de Utah, diecisiete personas se reunieron para hablar y encontrar puntos en común sobre el desarrollo moderno de software. Ahí surgió el conocido como  Manifiesto Agile que fue suscrito por todos los presentes. Con el nombre de “Alianza Agile”, este grupo de especialistas independientes, expertos en diferentes modalidades y programas de desarrollo conocidos, incluso competencia entre sí, acordaron un Manifiesto de principios básicos para desarrollo de software ágil.

La conclusión fue una serie de valores compatibles, basados ​​en la confianza y el respeto mutuo, así como la promoción de un modelo organizativo basado ​​en las personas, la colaboración y construcción de comunidades donde valiera la pena trabajar.

Para tener éxito en la nueva economía, para avanzar agresivamente hacia la era del comercio electrónico, el comercio electrónico y la web, las empresas deben deshacerse de políticas y prácticas del pasado. Obviamente, cualquier estrategia de este tipo asusta a los burócratas y dinosaurios corporativos, centrados en mantener sus procesos y no en la satisfacción de sus clientes. Se defienden con productos reales y tangibles, seguros y fiables, pero no ajustados a las necesidades reales.

El movimiento Agile no es contrario a la metodología, de hecho, muchos de sus defensores quieren devolver al método su sentido original, clave para el equilibrio y la fluidez de la organización. Se acepta la documentación, pero no cientos de páginas que nunca se mantienen y que rara vez se utilizan. Se planifica, pero reconociendo los límites de cualquier plan en un entorno turbulento.

4 valores

Los cuatro valores elementales del Manifiesto Agile son:

  • Valorar a las personas y sus interacciones, por encima de los procesos y las herramientas.
  • Querer que funcione el software, antes incluso de disponer de toda la documentación.
  • Favorecer la máxima colaboración con el cliente, más allá de la mera negociación por contrato.
  • Fomentar una cultura de cambio, más que seguir un plan férreo.

12 principios

Los 12 principios que articulan el Manifiesto Agile son:

  • Ofrecer al cliente una entrega inmediata y continua de valor.
  • Dividir el trabajo en pequeñas tareas, que se puedan llevar a cabo ágilmente.
  • Reconocer que el mejor trabajo lo realizan equipos que se autogestionan.
  • Brindar a las personas un entorno motivador, de apoyo continuo y confianza.
  • Crear procesos que soporten de forma estable el esfuerzo de los profesionales.
  • Mantener un ritmo constante en la realización de proyectos.
  • Aceptar que las condiciones de los clientes pueden cambiar, incluso sobre la marcha o en etapas avanzadas del proyecto.
  • Mantener reuniones constantes entre el equipo de de desarrollo y los propietarios del negocio, durante todo el proceso.
  • Reflexionar periódicamente sobre cómo ser más eficaces, introducir mejoras o ajustar los procesos.
  • Medir el progreso por el volumen de trabajo completado.
  • Buscar continuamente la excelencia.
  • Aprovechar el cambio para obtener una ventaja competitiva.