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El boom de los entornos Cloud: ventajas e inconvenientes

Se prevé que el mercado Cloud mundial mueva cerca de 300.000 millones de dólares en 2021, lo que supondría un incremento del 12,5 % respecto a 2019. Aunque muchas organizaciones ven esta tendencia como una clara consecuencia de la agilidad y reducción de costes que proporciona la nube, en realidad, hay mucho más. A continuación, repasamos las ventajas, y algún inconveniente, de apostar por esta transición. La nube ofrece la posibilidad de olvidarse de las infraestructuras IT, equipos, redes y sistemas, de su mantenimiento y de las actualizaciones periódicas del software.

En los últimos años, las organizaciones han dirigido sus miradas a este recurso externo, por la evidente ventaja de reducir el coste y tiempo destinado a los recursos informáticos, que pueden emplearse en tareas de mayor valor.

Ya no es necesario pensar en la adquisición de nuevo equipamiento, de su configuración y mantenimiento, de los servicios de seguridad, soporte y renovación. Con el pago de un servicio, todos los recursos tecnológicos quedan cubiertos, además a un precio estable que permite definir proyectos a medio plazo, con un coste conocido a priori.

Esto evita la necesidad de realizar costosas inversiones en TI, para cubrir nuevas necesidades o abordar proyectos puntuales. La elasticidad de la nube es infinita y se puede escalar hasta donde se quiera, en función de los requerimientos de cada momento. Y teniendo acceso a las últimas tecnologías del momento.

Este aspecto es muy relevante para potenciar la competitividad de las empresas, sin que importe su tamaño o los recursos con los que cuenta. Solo importa el valor que puede extraerse de ellos.

El Cloud es un recurso que está disponible 24×7, todos los días del año y a cualquier hora, desde cualquier sitio que disponga de conexión a Internet y sin conocimientos técnicos avanzados para su manejo. Esto se traduce en importantes ganancias de productividad, mediante ahorros en inversiones en TI y en profesionales con un perfil técnico muy alto.

De hecho, todas las tareas tecnológicas son delegadas en el Cloud, desde los sistemas propios, hasta los de seguridad y réplica, copias de seguridad y nuevos recursos de memoria o almacenamiento, todo lo que intervenga en la infraestructura informática es responsabilidad de la empresa que presta el servicio.

Además, podemos conectarnos desde cualquier parte del mundo y con cualquier dispositivo, smartphone, tablet, portátil, para acceder a los recursos y aplicaciones.

La nube permite aumentar los recursos utilizados de manera muy fácil y, en algunos casos, de forma transparente para el cliente. Dependiendo del contrato suscrito, los servicios pueden ser totalmente desasistidos y no requieren la intervención del cliente.

En cuanto a sus potenciales peligros, la inseguridad de la información por su exposición pública hace tiempo que se resolvió, con medidas que garantizan por contrato la protección absoluta de los recursos de cada organización, con tecnologías que se ajustan a sus necesidades.

Cada entorno empresarial tiene sus peculiaridades y las soluciones Cloud no siempre son adecuadas en todos los entornos, por lo que se debe realizar un estudio previo de necesidades antes de elegir una alternativa.

Además, aunque los entornos en la nube son cada vez más desatendidos, siempre es recomendable contar con personal, interno o externo, que esté familiarizado con este tipo de servicios y pueda prestar soporte en momentos puntuales.

Previamente, será necesario evaluar si nuestras necesidades informáticas (recursos y servicios) son compatibles con los de la nube que pretendemos contratar y si es el momento oportuno para realizar el cambio.