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Cómo aterrizar Wi-Fi 6 en el mundo real

Ahora que la tecnología Wi-Fi 6 está ampliamente desplegada, muchas organizaciones están sopesando sus estrategias de migración y sus cronogramas, con la complicación adicional de estar viviendo al mismo tiempo una pandemia global, que aún no se ha quedado atrás y cuyos efectos amenazan con perpetuarse en el tiempo.

Según los expertos, no obstante, Wi-Fi 6 ya está situándose a la altura de su híper promocionada marca y se conocen muy bien sus principales ventajas, en especial sus accesos y salidas múltiples por división de frecuencia, que bate los registros logrados por su antecesora Wi-Fi 5. Con cualquier nuevo estándar Wi-Fi, la pregunta no debe ser si llegaremos a utilizarla, sino cuándo y cómo lo haremos.

Los estándares inalámbricos históricamente prometen demasiado y no cumplen buena parte de lo que se espera, en buena medida porque requiere renovar redes y terminales antiguos que perjudican su rendimiento. Pero es necesario hacerlo, igual que fijar un calendario con pasos a seguir en la estrategia de migración. Dos pasos clave son implementar más potencia, y enlaces ascendentes más rápidos, pero hay otros aspectos a tener en cuenta.

Frente a los ganchos de los especialistas en marketing, que disfrutan con cualquier cosa que suene a nuevo y mejorado, es importante que las organizaciones adopten un enfoque realista de la nueva tecnología y su funcionamiento.

Está claro que, una vez desplegado y en funcionamiento, el nuevo estándar inalámbrico proporcionará a las organizaciones mejoras significativas. Muchas de ellas, no obstante, se concentrarán en entornos o aplicaciones concretas, como ubicaciones inalámbricas densas o de tráfico VoIP. No en vano, la nueva versión WiFi ampliará el ancho de banda existente, gracias al ya mencionado acceso múltiple por división de frecuencia ortogonal.

La transferencia simultánea multiusuario alcanza transmisiones 4×4 y 8×8, además de estar disponible tanto para enlaces ascendentes como descendentes. Además, es posible la reutilización espacial y su rendimiento se ha mejorado, con un conjunto de servicios básicos, como el que asigna colores al tráfico en la misma frecuencia para indicar si el espectro está disponible o no.

Las nuevas técnicas de modulación que proporciona, así como la modulación de amplitud en cuadratura 1024, que debe alcanzar un potencial aumento del rendimiento del 25%, en entornos “limpios”. Incluso, una nueva opción de hora de activación, Target Wake Time, permite a la estación del cliente programar la frecuencia con la que un punto de acceso (AP) puede contactar, lo que resulta en un uso más eficiente de la batería.

Estos beneficios aumentarán, a medida que crezca la población de dispositivos cliente con Wi-Fi 6. Los proveedores de dispositivos portátiles ven el potencial de los beneficios de ahorro de batería, por encima del resto, lo que podría favorecer que su adopción sea más rápida que la que vivieron versiones anteriores, como Wi-Fi 5 ó 802.11ac.