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Vacío de compromiso en la organización digital

Lo están alertando los estudios al respecto, como el último del especialista Gallup; casi el 90% de los empleados a escala global no se siente “comprometido” con su trabajo en las empresas IT de 142 países consultados. O, por ponerlo en positivo y como alude el gigante de la consultoría Deloitte, apenas uno de cada cinco empleados está realmente involucrado en su compañía.

Incluso, varios economistas del MIT sostienen que las tecnologías están elevando el nivel competitivo de los negocios, pero su capacidad real de competir o, mejor dicho, sus habilidades para hacerlo, se encuentran en franco retroceso. Parece, en su opinión, que a la vez que las máquinas ganan en inteligencia, el ser humano se ve limitado en su desarrollo y  no evoluciona al mismo ritmo su capacidad profesional.

Extraña mucho esta coincidencia con la consolidación de técnicas de aprendizaje automático e inteligencia artificial, que liberan a los profesionales de muchas tareas rutinarias cotidianas que pueden automatizar, para centrarse en las más críticas y de valor. Sin embargo, no se aprecia un trasvase equivalente del interés de los empleados aliviados por asumir tareas de mayor inteligencia.

Es este argumento el que utilizan los pronósticos más pesimistas para asegurar que en los próximos años desaparecerán millones de puestos de trabajo, como consecuencia de la generalización de la inteligencia artificial. Trabajos mecánicos y repetitivos, de escaso valor, claro, pero en cantidades desconocidas, podrían evaporarse.

El aprendizaje automático profundo, los avances en la gestión del rendimiento, los sensores de control en la industria, los trabajos de campo o las operaciones de mayor riesgo con maquinaria pesada, ya se están delegando en las tecnologías y pueden sustituir millones de empleos en poco tiempo.

McKinsey, otro especialista en el tema, incluso asegura que en esta nueva década a punto de estrenar se automatizará el 30% de los empleos actuales, pero también reconoce que esto supone una gran oportunidad para que los empleados afronten tareas más interesantes, incluso estimulantes.

Resolver cuestiones complejas, inaccesibles para la inteligencia artificial, atender clientes de forma personalizada y cercana, aportar experiencia de negocio, aprender nuevos modelos, capacidad de adaptación, inteligencia emocional y el valor del compromiso, seguirán siguiendo elementos insustituibles, por esenciales de la condición humana.

Ahí es donde están las oportunidades. Otro ejemplo; en la selección de personal, se están utilizando técnicas de biometría de voz. Igual que el aprendizaje automático se puede aplicar para detectar fraudes y reducir los falsos positivos, también es posible evaluar el tono de una conversación, incluso del lenguaje corporal,  aplicando analítica del habla en tiempo real y responder a conversaciones frecuentes o dudas habituales. O gestionar mejor los servicios aprovechando las redes sociales para resolver problemas en tiempo real, con alertas sobre el nivel de vehículos y la demanda de los clientes en una zona.

Son todas posibilidades abiertas para los profesionales del futuro que pueden encontrar en ellas la motivación que les falta en estos momentos, como alertan los especialistas.