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Planes IT para el sector salud

En medio de la peor crisis de salud pública en décadas, las entidades sanitarias afrontan el delicado desafío de volver a la llamada “nueva normalidad”. También en el área IT tendrán que retomar la agenda de proyectos parados durante meses y muchos otros surgidos de las evidencias que está dejando la COVID-19.

El estrés sufrido por los sistemas sanitarios de todos los países ha mostrado las carencias de muchos de ellos y de sus sistemas de gestión que, según los principales analistas internacionales, deben potenciarse de cara al futuro. Y es que, aunque la primera ola del coronavirus no ha sido igual de virulenta en todos los países, sí ha mostrado, para los expertos de la Organización Mundial de la Salud, cómo se ha desbordado la capacidad de muchos hospitales, por lo que recomiendan a la mayoría de los países europeos su refuerzo.

El sector sanitario español ha destinado en los últimos años el 7% de su gasto anual a tecnologías de la información y llevaba varios años en una senda de clara recuperación de muchos proyectos e inversiones. No obstante, ahora la sanidad pública y privada afronta una profunda revisión de su operativa y capacidades de cara a este nuevo escenario.

Las principales tecnologías actuales permiten digitalizar todos los procesos de las entidades sanitarias, agilizar su operativa y aprovechar al máximo los recursos disponibles, pero ahora deben redefinir sus estrategias en función de nuevas prioridades.

Desde la gestión de proveedores y material sanitario, hasta los sistemas de atención a primaria o el acceso remoto a los datos con todas las garantías de seguridad, el telediagnóstico y seguimiento de enfermos va a cobrar un gran protagonismo a partir de ahora.

Los escenarios son diferentes entre sí, pero los analistas también subrayan la necesidad de mejorar las vías internacionales de colaboración, ante un episodio a escala global como el provocado por esta COVID-19.

En cuanto a las tecnologías que pueden acompañar este nuevo tiempo, las más demandadas tendrán que ver con la telemedicina y la inteligencia artificial aplicada a la gestión de consultas, las redes sociales y la atención a pacientes por diferentes canales, el envío de pruebas y diagnósticos clínicos y la colaboración remota. También hay cierto consenso en que la movilidad de la historia clínica y la gestión online de los mismos será un área de especial interés, como la calidad del dato, su inmediatez y rápida gestión, facilitando el trabajo al facultativo que tiene integradas sus consultas, en el hospital o en los centros de salud.

Por tanto, uno de los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta a partir de ahora, más si cabe, es el de la seguridad. Las interacciones remotas, el uso de redes públicas y la multiplicación de accesos de los clientes por diferentes canales suponen un desafío para la defensa y organización de los recursos más sensibles de la organización. Y en el mundo sanitario aún más, al tratarse de datos muy personales. Por eso, la seguridad de la información y la defensa de los sistemas se presenta como uno de los principales retos que afrontará el sector sanitario ante este nuevo escenario.