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Múltiples avances bajo un lenguaje común

La automatización, la robótica, el IoT y la IA son tecnologías cuyo desarrollo parte de una raíz común: el aumento de la capacidad que tienen las organizaciones, empresas e instituciones para recabar, almacenar, gestionar y analizar datos. Teniendo en cuenta esto se puede considerar que saber leerlos e interpretarlos equivale a conocer el lenguaje troncal desde el que se ramifican los diferentes dialectos tecnológicos que extienden el alcance de lo mensurable, gestionable y optimizable en todos los sectores productivos.

A pesar del indiscutible papel protagonista que representa el lenguaje de los datos en el proceso de transformación digital que se vive en nuestras sociedades, todavía existe una brecha acusada entre la clara percepción de la importancia que tienen las organizaciones y su compromiso por entender bien qué nos dice el citado lenguaje.

 

El ABC de los datos, clave

A consecuencia de ello, hoy en día la habilidad para trabajar con datos no está tan extendida como cabría esperar; el acceso a los mismos no es lo suficientemente democrático y la toma de decisiones estratégicas basadas en su análisis no se incentiva lo suficiente. Por estas tres razones, expertos en la provisión de información como IHS Markit, la consultora de comunicación PSB y académicos de la universidad de Wharton (EE.UU.) han querido, mediante la creación de un Índice de Alfabetización en materia de Datos (The Data Literacy Index o TDLI) mostrar a cualquier organización la relación directa que existe entre el aprovechamiento de lo que éstos ofrecen y la obtención de distintos beneficios.

Cuando se utiliza el término alfabetización normalmente se aplica a individuos. En esta ocasión los expertos implicados en la creación del citado índice han querido aplicarlo a entidades, estableciendo además la primera definición de Alfabetización de Datos Corporativa (ADC). Según su criterio, ésta sería la habilidad de una organización para leer, trabajar, analizar y argumentar decisiones a partir del uso de datos.

Uno de los objetivos del proyecto ha sido proporcionar a los líderes de cualquier clase de entidad un marco de referencia con el que poder conocer cuánto son capaces de comprender de su situación y el entorno a partir de lo que dicen los datos.

Otro objetivo, advertir a los ejecutivos sobre lo conveniente que resulta impulsar en sus empresas programas de alfabetización de datos que ayuden a todos a entender los que están disponibles.

Los tres pilares de la alfabetización corporativa

Determinar cuál es el nivel de alfabetización de datos en una empresa para saber que programa es el más adecuado para requiere tener en cuenta tres indicadores:

  1. La capacidad que tienen para trabajar con datos los equipos humanos. La mayor parte de las organizaciones subcontratan el trabajo con datos; lo óptimo es establecer programas de formación para los empleados que les permitan interpretarlos y emplearlos en su día a día.
  2. La capacidad para tomar decisiones a partir del análisis de datos. Esta capacidad se puede medir en las empresas teniendo en cuenta dos aspectos: de qué fuentes proceden los datos y cómo se tratan éstos para favorecer la toma de decisiones y cuan descentralizada está su provisión entre los distintos departamentos, para que cada responsable tenga suficiente autonomía como para tomar decisiones en su puesto cuando sea necesario.
  3. Dispersión de los datos en la organización. Conectado con el indicador anterior, mide la extensión del uso de los datos por toda la organización más allá de la existencia de grupos con funciones especializadas y la capacidad de cada departamento para obtener datos valiosos y actuar de acuerdo a sus propios análisis.