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Control inteligente de los recursos que logra una experiencia de cliente superior

Sea digital o no, la empresa actual debe prestar una potente experiencia online a sus clientes. Considerar la satisfacción del cliente como sinónimo de éxito implica tomar datos de todas sus interacciones con la marca, analizarlos y ofrecer una respuesta adecuada a esta demanda, más eficaz e inteligente. Un proceso permanente de prueba que, en compañías innovadoras como Google, se refuerza con el denominado “presupuesto de error” que sirve para mejorar el servicio prestado, pero también para medir y monitorizar la experiencia de cliente.

Consiste en que cada vez que un cliente sufre un mal servicio o tiene una mala experiencia con un sistema digital, se puntúa en negativo la prestación de la plataforma y obliga a iniciar un procedimiento de mejora o incluso se aborda una retribución al cliente por los perjuicios causados, cualquiera que sea su causa; problemas de rendimiento o transacciones incompletas, por ejemplo.

Una vez que los ataques contra la plataforma digital alcanzan el umbral de error, los desarrolladores tienen que detenerse y reenfocar sus esfuerzos en resolver las interacciones fallidas. Al igual que los grupos de operaciones tradicionales, deben mantenerse en funcionamiento los sistemas críticos, claro, pero al mismo tiempo se refinan constantemente los algoritmos para que no haya ninguna interacción de cliente que no quede resuelta satisfactoriamente.

La inteligencia artificial y el aprendizaje automático son claves en este ámbito, permiten mapear el viaje de un cliente a través de los productos o servicios y encontrar puntos de fricción en su experiencia o acciones repetitivas que pueden automatizarse, para agilizarlas.

Lograrlo, al final, depende de tecnología, como la que propone Veritas Aptare y  que integra Factum para obtener información de unos  20.000 puntos de datos, alojados tanto en entornos locales como en la nube, y en todo tipo de sistemas de almacenamiento,  entornos virtuales, redes, hosts, sistemas de protección de datos, aplicaciones y datos no estructurados, que analiza los puntos de conflicto y ofrecen recomendaciones para mejorar el uso de los recursos, adaptar la capacidad a las necesidades reales e impulsar su rendimiento.

Su implementación proporciona un ecosistema universal y muy flexible, respaldado por tecnologías de inteligencia artificial para encontrar los datos más relevantes, ahora y en el futuro, identificando los registros que solo aportan “ruido” y los realmente valiosos. Como resultado, es posible categorizar su uso y aumentar el rendimiento final de la instalación, e incluso predecir posibles fallos o reducir potenciales riesgos.

Este control inteligente de los recursos de almacenamiento mejora la eficiencia en la respuesta al cliente, gracias a un ecosistema de almacenamiento y BackUp más rápido, seguro y con más capacidades predictivas, lo que se traduce en respuestas ágiles, adecuadas e inmediatas a las demandas del cliente, en todas sus interacciones con la marca.