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¿Valen más los datos que las personas?

En la era del Big Data, los datos se han convertido en un gran activo para la empresa y algunos expertos hablan de ellos cómo el nuevo “petróleo del siglo XXI”. Pagar “por la cara” (pagos invisibles), escuchar nuevos artistas y canciones siguiendo nuestros gustos musicales o adelantarnos a posibles enfermedades con un “wearable” que controla el nivel de azúcar en sangre, son claros ejemplos de los servicios ultrapersonalizados que consumiremos muy pronto, gracias a la explotación inteligente de los datos.

Tras el caso de Cambridge Analytica y Facebook, la economía del dato se ha visto seriamente afectada. Para evitar tal catástrofe, los estados, mediante reglamentos, directivas o leyes, garantizan la defensa de los usuarios, protegiéndoles de ataques y robos. El incumplimiento de las normas de seguridad y privacidad puede costar de ahora en adelante muy caro.

Proteger la identidad digital

La identidad digital permite al usuario que somos acceder a servicios públicos o privados en el entorno On line. La confianza es un concepto clave en los procesos de validación de transacciones, ya que lo digital no entiende de fronteras. La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) aborda el aspecto de la protección de la privacidad mediante una serie de acciones que podemos llevar a cabo cada uno de nosotros para proteger nuestra  privacidad en Internet.

RGPD, la respuesta europea

La nueva norma europea sobre protección de datos que entrará en vigor el próximo 25 de mayo, ha sido criticada por su complejidad a la hora de implementar las medidas necesarias para su cumplimiento y por contemplar sanciones muy severas (hasta 20 millones de euros) en caso de incumplimiento. No obstante, ahora y más que nunca presenta la ventaja de proteger a todos los consumidores europeos y sus derechos individuales respeto a la privacidad de sus datos personales, dentro de la UE. Se trata de la primera normativa que incluye el derecho al olvido y el consentimiento expreso, o la revocación del mismo, entre sus principios.

Seguridad en las transacciones

Pero si hay un tipo de dato especialmente sensible es el que manejan las entidades financieras. En esa actividad, la ciberseguridad es crítica y la tecnología Blockchain una de las respuestas con más futuro para bancos y aseguradoras que manejan información privada de todos nosotros y que realizan a diario transacciones muy seguras y transfronterizas.

En Factum, participamos en áreas muy concretas de la seguridad, relativa a soluciones de firma digital, que agilizan el intercambio fiable de documentos firmados con las máximas garantías de integridad y seguridad del mercado. Además, contamos con personal especializado en las más modernas tecnologías de ciberseguridad teniendo en cuenta el riguroso cumplimiento normativo.

Porque, efectivamente, los datos no existirían sin los profesionales que los desarrollan y los usuarios que los utilizamos.