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¿Tienen género las profesiones?

¿Existen profesiones eminentemente masculinas y viceversa? Todo parece indicar que las diferencias entre unas y otras se han ido difuminando a lo largo de los años. Las diferencias de género son cada vez menores, sin embargo, existen atributos vinculados al género, que parece que son más favorables para determinados oficios. ¿Esta inclinación viene promovida por el género o por la educación?, esta parece ser la pregunta clave, y la respuesta está por determinar. Es cierto que tradicionalmente, el género femenino se ha orientado a actividades más vinculadas a la comunicación, por ejemplo.

Otro de los campos eminentemente femenino ha sido el de la educación y la enseñanza.  La capacidad para estructurar conceptos e ideas hace que las mujeres destaquen en materias como la educación. Este punto sí podría explicarse en clave histórica, de costumbre, debido a que en épocas pasadas ya superadas, era el hombre el que salía a trabajar y la mujer la que se quedaba en casa a cargo de los hijos, y por ende, de su educación.

En materias como la justicia, el derecho, parece que las mujeres poseen un estilo diferente ya que no tienen tan arraigado ese sentido de competitividad, de rivalidad, de lucha, que aparece a veces latente en el género masculino.

Si nos ceñimos a los datos, y de acuerdo con el Consejo Nacional de Educación (CNED), los hombres predominan en el área de tecnología –donde se incluyen las ingenierías– y las ciencias. Mientras que las mujeres son mayoría indiscutida en las carreras de salud, educación y ciencias sociales, entre otras.

Respecto a las carreras universitarias más tradicionales, los porcentajes están más repartidos. En Derecho hay levemente más mujeres (52% sobre 48%), al igual que en Periodismo (55% sobre 44%). Mientras que en Arquitectura hay un poco más de hombres (51% sobre 48%), y en Ingeniería Civil éstos se disparan (75% frente a un 25%).

En parte, estas diferencias en la elección se justifican debido a un condicionamiento que se remonta a la escuela. Desde pequeños los niños y niñas se ven empujados o dirigidos, muchas veces de manera inconsciente, a la elección de unas u otras asignaturas. No es irrelevante que los propios juguetes ya vayan condicionando, orientando, hacia diversas profesiones (enfermeras y cuidadoras para ellas, y doctores y médicos para ellos, por ejemplo).

Todo condiciona y determina. Lo importante, más allá de la biología o de la tradición, es reconocer los talentos y seguir las propias pasiones, con la convicción no solo de ejercer el cargo o profesión que se desea, sino también de sentirse realizado con profesiones que aporten valor a la sociedad.