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Retos de la próxima revolución industrial basada en los datos

Durante el último cuarto de siglo, quienes habitamos en ciudades ubicadas en las sociedades más desarrolladas nos hemos visto inmersos en procesos de cambio cada vez más acelerados, que influyen muchos de nuestros hábitos de vida. Con las tecnologías de la información como vehículo, dichos cambios han incidido, y lo siguen haciendo, en varios procesos de producción e intercambio de bienes y servicios, en el modo de trabajar, de participar en los asuntos públicos e incluso en la manera que tenemos de relacionarnos en el ámbito privado. Tal es así que, de considerar válida la definición que atribuye a la palabra revolución el designar un periodo de cambios rápidos o bruscos, cabría admitir nuestra inmersión en, quizá, la más acelerada de las revoluciones desencadenadas por avances tecnológicos.

Todas ellas han despertado nuevas dinámicas socioeconómicas y modificado la percepción de las necesidades y anhelos en cada época. Por ejemplo, la emergencia de las sociedades de consumo, y de todos los servicios asociados a su desarrollo, no se podría entender sin la posibilidad de fabricar miríadas de productos que trajo consigo la provisión de electricidad a gran escala. Su crecimiento a finales del pasado siglo tampoco sería posible de concebir sin los altos niveles de automatización electrónica y la eficiencia alcanzada gracias a ellos en los entornos industriales.

Si nos hemos referido al sector de la gran industria en ambos ejemplos se debe a que estamos a las puertas de que se produzca un salto dentro de él, de la mano de los sistemas de producción basados en la gestión de los datos, más concretamente de los llamados sistemas `cyber-físicos´ e Internet de las Cosas (IoT). Dicho salto coloca a las empresas proveedoras de productos y servicios de TI en una posición privilegiada para conducir el cambio.

Producción, trabajo y robotización organizados a partir de la provisión de datos

En los próximos años, si la gran industria quiere ver mejorados sus niveles de productividad, eficiencia operacional y flexibilidad de respuesta ante demandas específicas, habrá de desarrollar sistemas interactivos humano-máquina, mejorar la comunicación entre sus infraestructuras digitales y físicas e invertir en robótica.

Se trata de tres procesos que requieren combinar una gran variedad de tecnologías de la información en cuya implementación las compañías del sector tenemos una amplia experiencia: redes de sensores inalámbricas, sistemas de aprendizaje de-máquina-a-máquina, Big Data, servicios de almacenamiento de datos en la nube, aplicaciones inteligentes y sistemas de identificación por radiofrecuencia.

Así las cosas, durante los próximos años se presenta un escenario en el que es presumible que la gran industria incremente su inversión en TI para atender a desafíos tales como el recabar vía sensorización grandes cantidades de datos, sobre procesos de fabricación (incluso sobre los que impliquen a activos industriales y tengan que ver con la interacción y diálogo entre personas) y el disponer de herramientas capaces de analizar todos esos datos.

A esto se suma que el procesamiento de las señales procedentes de los sensores, su optimización, su visualización y computación de alto rendimiento necesitarán de un montón de operaciones de respaldo, cuya provisión correrá también a cargo de empresas de TI.

Para terminar, su protagonismo también será clave garantizar la transformación de todo ese conocimiento, generado a partir del análisis de datos en resultados significativos, esto es, que inspiren acciones concretas y abran la puerta al diseño de nuevas máquinas automatizadas, robots y entornos de simulación digital. En la revolución de la industria 4.0, las empresas de TI ocuparán un lugar central. Su desarrollo supondrá además nuevos desafíos en materia de seguridad para los que hemos de estar preparados, y los profesionales del sector deberán adquirir conocimientos y expertise en la materia para responder a este desafío.

La creciente demanda de este tipo de conocimientos plantea numerosos retos a compañías como Factum que pasamos muchas horas al día entrevistando y buscando talento en nuevas tecnologías que marcarán, sin duda, nuestro próximo futuro.