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La materia oscura de los datos (y su gran utilidad)

El término inglés “Dark Data”, en español “datos oscuros”, se aplica a los que una compañía recaba y almacena prácticamente a diario pero aún no ha podido utilizar con fines estratégicos, bien por no considerarlos relevantes a ese nivel, bien por falta de capacidad para extraer a partir de ellos un conocimiento para la empresa que la sitúe en una posición de ventaja en el mercado.

El ejemplo más usual para explicar cómo las empresas recaban este tipo de datos, y los almacenan durante un tiempo sin darles mayor importancia, está en el uso que hacen las tiendas de las imágenes captadas por sus cámaras de seguridad. Desde una perspectiva cerrada, enfocada solamente hacia su utilidad más evidente, las cámaras sirven para disuadir a posibles ladrones de cometer un robo y, en caso de haber delinquido, ayudar a los dueños del establecimiento y a la policía a identificarlos para facilitar su detención.

Si observamos la función de las cámaras con algo más de perspectiva, nos daremos cuenta de que, gracias a ellas, también se puede captar el trayecto que ha seguido cada cliente durante el tiempo que ha pasado en la tienda, dónde se ha detenido, qué productos ha elegido, o si la ubicación del artículo ha podido influir en su decisión de compra…

Toda esa información resulta útil para, por ejemplo, reorganizar la disposición de los productos en el lineal o diseñar estrategias de marketing a partir de los datos del comportamiento que hayan tenido en la tienda multitud de clientes.

El tipo de datos que recaban las empresas gracias a la proliferación y uso intensivo de las redes sociales, los sistemas de mensajería instantánea, las apps y, en un futuro próximo, las cosas conectadas a la red tienen muchas posibilidades de terminar convirtiéndose en materia oscura o “Dark Data”. Las empresas han de estar preparadas y disponer de los recursos necesarios para poder convertir toda esa información en beneficios.

Algunas claves para arrojar luz

¿Cómo sacar provecho económico de estos datos que están en vía muerta, a la espera de ser definitivamente desechados? Desde el punto de vista tecnológico, la solución pasa por implementar y aprender a utilizar herramientas analíticas, que permitan descubrir el valor oculto de toda esa información rutinaria, reiterativa, caótica y aparentemente inútil, como datos de antiguos empleados, imágenes de archivo, correos electrónicos de hace años, notas de voz, etc.

Bucear en esa información ha de hacerse respetando, siempre, el derecho a la privacidad de las personas y a la confidencialidad debida a empresas y entidades.

Como paso previo, se recomienda etiquetar, aunque sea a grosso modo, cada tipología de dato para determinar cuál podría convertirse en información útil una vez recibiera el tratamiento adecuado. Si a esta categorización básica le acompaña un control centralizado de todas las operaciones que impliquen el uso de herramientas tecnológicas, la visión panorámica ayudará a encontrar mejores modos de clasificar la información, e incluso de hallar puntos de conexión entre datos aparentemente inconexos.

Desde el punto de vista organizativo, sucede que en muchas ocasiones datos útiles pasan a formar parte de ese “lado oscuro” por falta de comunicación entre departamentos, y por el excesivo celo de cada uno por sacar adelante sus procesos productivos y objetivos concretos. Para evitar este tipo de situaciones, la mejor solución es determinar pautas de comunicación estables entre departamentos para, entre todos, buscar la posible utilidad a esa materia oscura de la que tanto provecho puede obtenerse.