Blog

El futuro de los chatbots ¿Un amigo de verdad en el mundo virtual?

Seguro que necesitas muchas veces disponer de información rápida, para resolver dudas o necesidades frecuentes. Harto de buscar información por tu propia cuenta, decides coger tu teléfono y ponerte en contacto con alguien…. Esta misma decisión es la que tomamos, cuando recibimos un producto o servicio que no responde a nuestras expectativas. Las empresas lo saben y buscan nuevos servicios de respuesta avanzados en forma de chatbots, modernos ingenios que se aplican al servicio de respuesta a clientes y que utilizan las últimas tecnologías de inteligencia artificial para aprender los modos y usos comunes de los humanos y replicarlos de forma “inteligente”.

En España, los principales sectores que mueven el mundo de los bots son el sector turístico y bancario. La agencia de viajes online Destinia, por ejemplo, ofrece un servicio de búsquedas y reservas de hoteles y vuelos, vía un chatbot integrado en las aplicaciones Facebook Messenger, WhatsApp y Telegram.

¿Cómo funciona? Si eres fan de Black Mirror, te acordarás de la protagonista Martha (capítulo 1 de la segunda temporada) y de cómo logra “resucitar” a su marido, fallecido en un accidente de tráfico, con solo unos cuantos clics y utilizando para ello todos sus contenidos públicos y privados (videos, fotos, correos, comentarios en redes …) con el fin de poder conversar con él.

El marido virtual – en realidad un bot – después de haber ingerido los datos, los analiza y comienza la interacción. Según las respuestas que registra el software en sus largas charlas, la máquina va aprendiendo más y más, hasta convertirse en un “humano digital” casi perfecto.

Aunque parezca ciencia ficción, ya no lo es. La empresaria rusa Eugenia Kuyda creó un bot llamado Luka, avatar de su amigo Roman, fallecido en el año 2015. Hoy en día, la aplicación Luka se encuentra disponible en Apple Store.

El deep learning (aprendizaje profundo), rama de la tecnología de inteligencia artificial permite almacenar y procesar millones de datos para restituir representaciones estructuradas. Cuanto más grande sea la cantidad de datos que se suministre, mejor funciona la tecnología. Esto se debe a que el conjunto de algoritmos posee una estructura neuronal similar a la de un mamífero y está centrada en la búsqueda de modelos y correlaciones que permitan desarrollar el aprendizaje automático de la máquina. Con el tiempo, la tecnología consigue crear unos avatares más “humanos” y desarrollar interacciones entre personas y máquinas cada vez más “naturales”.

Sin duda, el desarrollo de esta ciencia plantea muchas preguntas de orden ético y moral. ¿Debemos automatizarlo todo? ¿Los robots acabarán robándonos nuestros trabajos, nuestra libertad?

El Parlamento Europeo ha advertido el riesgo que supone su implantación sin ninguna regulación y ha sugerido recientemente la creación de una agencia europea de robótica para garantizar el cumplimiento de los estándares legales y éticos y el respeto de la dignidad de las personas.